Cuantos pensionista hay en España
El conjunto del Sistema público supera los 9,5 millones de pensiones contributivas (9.592.024), un 1,07% más respecto al año pasado. Más de la mitad, 5.902.382 concretamente, son por Jubilación; 2.357.890 corresponden a Viudedad; 950.490 a incapacidad permanente; 339.860 a orfandad y 41.402 a favor de familiares
Cuantas personas están cotizando de la seguridad social de España
Desde entonces, la Seguridad Social ha recuperado más de 2 millones de afiliados ocupados, al sumar 417.574 cotizantes más en 2014; 533.186 más en 2015, 540.655 más en 2016 y casi 600.000 en 2017.
Como se creo la Noble Villa de Bilbao
Breve historia de la Villa
Crecimiento de Bilbao 1870 - 1986
La Villa de Bilbao fue fundada en 1300
La Villa de Bilbao fue fundada en 1300
por Diego López de Haro V “El Intruso”, Señor de Bizkaia. En realidad
ya existía desde el siglo anterior como núcleo poblado a ambos lados del
Nervión-Ibaizabal, en el punto donde el río dejaba de ser ría, en el
último vado antes de su desembocadura en el mar Cantábrico, lo que
permitía un control del paso de mercancías. La fundación fue sin embargo
la plasmación jurídica como villa de una parte de la anteiglesia de
Begoña, el llamado puerto de Bilbao.
El origen de Bilbao

Un Bilbao mercantil
Sobre estas bases fue creciendo un
Bilbao mercantil, conectado directamente con los puertos de Flandes y
Gran Bretaña y, en menor grado, de Francia, Portugal e Italia, con
Castilla y Aragón con sus puertos de Sevilla y Barcelona a la cabeza.
Además de estos privilegios, también fue importante su labor para
concentrar el embarque de lanas desde Burgos por Bilbao y no por
Santander. Estos privilegios no se ejercieron sin enfrentamientos con
villas como Portugalete o las anteiglesias cercanas (Deusto, Abando…).
El resultado fue variado en el tiempo; de hecho en 1500 se redujo su
jurisdicción, por una sentencia del corregidor a un pleito entre Villa y
el Señorío, prácticamente al entorno de sus murallas, poco más de sus
ya siete calles. En 1511 la reina Juana de Castilla establece el
“Consulado, Casa de Contratación, Juzgado de los hombres de negocios de
mar y de tierra y Universidad de Bilbao”. Este Consulado de Bilbao va a
ser una corporación no sólo influyente sino ocupada del mantenimiento y
mejora de la navegación hacia y desde el puerto de Bilbao.

La entrada de Bilbao en el siglo XIX no
fue fácil. Las décadas finales del siglo XVIII tampoco lo fueron. Las
sucesivas guerras y conflictos deprimieron gravemente el comercio
tradicional bilbaíno y la invasión napoleónica y la Guerra de
Independencia no hicieron que las cosas mejoraran.
Pero su situación cambió tras la primera
Guerra Carlista (1833-1839). Bilbao fue uno de los centros de
resistencia liberal contra el carlismo, siendo sitiada también en la
segunda Guerra Carlista (1873-1876). De estas guerras salió fortalecida
como verdadero centro neurálgico de la actividad económica del Señorío.
Con la llegada del liberalismo se
estableció el sistema municipal común y Bilbao, ya desde 1870, comenzó a
aspirar a ampliar su jurisdicción sobre territorios vecinos. En este
año se incorporó parte de la vecina anteiglesia de Abando, en cuyos
terrenos en 1876 se aprobó un ambicioso plan de Ensanche, plan que
configuró una nueva ciudad.
Tras la última Guerra Carlista en 1876
En efecto, tras la última Guerra
Carlista, en 1876, los primeros pasos de la industrialización,
percibidos desde la década de los cuarenta, se produjeron de forma
rápida. La riqueza de los yacimientos de mineral de hierro cercanos a
Bilbao impulsó en un primer momento un sector de explotación minera,
pero desde 1882 se comenzaron a instalar modernas siderurgias (Altos
Hornos de Bilbao y La Vizcaya, fusionadas, junto con La Iberia en 1902
en Altos Hornos de Vizcaya) que, en la década siguiente, se convirtieron
a fábricas de productos metalúrgicos. En el comienzo del siglo XX se
desarrollaron nuevos sectores como el químico o el eléctrico y un fuerte
crecimiento de un sector, como el financiero, que en Bilbao contaba con
un veterano banco, el de Bilbao (1857), pero que ahora se ampliará
(Banco de Vizcaya, Crédito de la Unión Minera,…) y diversificará.

Tras la Guerra Civil, en cuyo desarrollo
Bilbao sufrió bombardeos y la voladura de sus puentes, vivió tiempos
difíciles, con hambre entre su población, pero desde 1950 la situación
mejoró ostensiblemente. La base industrial, en el régimen autárquico, de
Bilbao y Bizkaia fue favorecida por un fuerte desarrollo industrial y
demográfico. De hecho, fue una de las provincias del Estado que mayor
crecimiento tuvo, sobre todo basado en un fuerte proceso de inmigración
que, a falta de vivienda, se extendió por el conocido “cinturón de
hojalata” de los barrios de txabolas (Monte Banderas, Monte Cabras,…).
Fue entre 1950 y 1975 cuando Bilbao experimentó un mayor crecimiento
demográfico y urbanístico. Desde 1960 el crecimiento urbano fue
plenamente anárquico, ante la imposibilidad del Ayuntamiento de poner
freno a la especulación y a la creciente e inmensa demanda de vivienda.
Algunos de los barrios del momento, como Otxarkoaga, fueron precisamente
una reacción precipitada a este creciente problema.

Con la muerte de Franco y la llegada de
la democracia, una de las prioridades fue la reestructuración, la
reconversión industrial que paulatinamente fue dando tímidos resultados,
pero que no variaron hasta la entrada de España en la Unión Europea,
con la mejoría de la situación económica mundial. Otro factor que
contribuyó a la renovación de la ciudad fueron las intensas lluvias
torrenciales que la asolaron en agosto de 1983, siendo realmente la
puntilla para muchas actividades que estaban en claro declive.
En la década de los noventa
En la década de los noventa, un Bilbao
con menor población, en parte debido a la crisis pero también a un
proceso de desanexión, en 1983, de municipios cercanos, incorporados a
Bilbao durante el franquismo (Erandio en 1940, Loiu, Derio, Zamudio y
Sondika en 1966), se tuvo que reinventar a sí misma en un sentido nuevo.
La tradicional ocupación comercial e industrial dio paso a la actividad
en nuevos focos. Por una parte, la atracción de nuevas actividades,
como el Museo Guggenheim o el Palacio Euskalduna y, por otro, la mejora
de la propia ciudad como entorno de vida: el Metro, eliminación de
trincheras ferroviarias, eliminación de ruinas industriales en la ría y
construcción de nuevos edificios y entornos.

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